Cambio 21

En Quilmes, a Cristina le sobran 60 mil votos


01 de julio de 2017

Redacción Cambio21

La reciente decisión de la Junta Electoral del Frente de Unidad Ciudadana que encabeza Cristina Fernández de Kirchner, de “observar“ por falta de avales a todas las listas distritales que no tengan olor a La Cámpora, deja abierta la posibilidad a la dispersión del voto de un electorado que parecía haber recuperado la ex presidenta tras la derrota del 2015.

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La reciente decisión de la Junta Electoral del Frente de Unidad Ciudadana que encabeza Cristina Fernández de Kirchner, de “observar“ por falta de avales a todas las listas distritales que no tengan olor a La Cámpora, deja abierta la posibilidad a la dispersión del voto de un electorado que parecía haber recuperado la ex presidenta tras la derrota del 2015.

En el caso de Quilmes, históricamente, la agrupación liderada a nivel nacional por Máximo Kirchner y a nivel local por la diputada nacional Mayra Mendoza, siempre se mostró más cercana al sector del ex jefe de gabinete, Aníbal Fernández, y en veredas opuestas al ex intendente Francisco Barba Gutiérrez. Esta interna se repitió durante todo el kirchnerismo desde el sorpresivo triunfo del hombre fuerte de la UOM en 2007, con una boleta colectora sobre la lista del entonces intendente Sergio Villordo, hombre de Fernández.

Con la excepción de las elecciones legislativas de 2009, donde por orden del ex presidente Néstor Kirchner, Gutiérrez y Fernández acordaron una lista única, tanto en 2011, como en 2013 y 2015, los comicios encontraron a ambos dirigentes en veredas opuestas, pero siempre bajo el paraguas kirchnerista. Con un poder creciente dentro de la estructura de poder nacional, La Cámpora se mostró siempre independiente del gobierno municipal y cercana al anibalismo, pero entre la  escasa inserción en el territorio local de unos y la mala imagen de los otros, nunca pudieron vencer a Gutiérrez en las urnas, quien salió victorioso cada vez que enfrentó a la agrupación del hijo de la ex presidenta Cristina Kirchner.

En 2011, Gutiérrez obtuvo la reelección con el 37,5%, frente al candidato del anibalismo, Daniel Gurzi (que había evitado las internas presentándose por el ignoto Partido Auténtico de los Cristianos) que obtuvo el 26,9%. En 2013, la historia se repitió, el anibalismo evitó las internas, y quedó debajo del gutierrismo en las elecciones generales. Ese año, el candidato más votado fue Walter Queijeiro (FR) con el 29,57 por ciento y 91.792 votos. Como segunda fuerza quedó la lista que encabezó el intendente Francisco Gutiérrez, la cual obtuvo el 21,62 por ciento y 67.128 votos, mientras que Juntos por Quilmes, de Daniel Gurzi, obtuvo un 11,03 por ciento (34.238 votos).

La disputa interna se repitió en 2015, en este caso sí en las PASO, pero con un resultado similar: En la categoría Intendente-Concejal, el Frente para la Victoria obtuvo el 41,67%, distribuido en el 23,31% de Francisco «Barba» Gutiérrez y el 18,36% de Daniel Gurzi. El entonces intendente de Quilmes cosechó 70.707 votos mientras que su adversario sumó 55.696.

Como síntesis de esta histórica disputa, podemos concluir que el anibalismo /camporismo en sus diversas formas y composiciones, tuvo como techo menos del 19 por ciento de los votos quilmeños.

En 2017, se produjo un quiebre en el kirchnerismo local debido a la decisión de Gutiérrez de acompañar la candidatura del ex ministro Florencio Randazzo, quien se alejó de la ex presidenta tras tener que bajarse de la carrera presidencial dos años atrás. Esta masa de votantes, conformada principalmente por militantes y vecinos afines al modelo nacional y popular kirchnerista pero contraria al anibalismo y La Cámpora, se encontró de repente sin un liderazgo que represente a sus intereses.

La conformación cerrada de las listas para las PASO entre Fernández y Mendoza profundizó aún más la distancia entre estos sectores y el histórico votante kirchnerista quilmeño que siempre se mostró mayoritario. Encuestas de fines de junio le dan una proyección a Cristina Kirchner de 40 por ciento. Es decir que, si se tiene en cuenta el techo del voto anibalista/camporista, habría 21 por ciento de votos que hoy no cuenta con candidato. En números concretos, son más de 60 mil votos positivos. 

Estos números y proyecciones son conocidos por todos los sectores políticos de la ciudad, menos por los responsables políticos de Unidad Ciudadana, quienes parecen actuar a contramano del sentido común y tratan de sacar de la cancha al resto de las listas conformadas por un amplio y diverso abanico de actores políticos y sociales que decidieron no formar parte del acuerdo entre Aníbal y La Cámpora.

Con la frialdad de los números sobre la mesa, es difícil entender la decisión de prescindir de un caudal potencial de votos tan importante que sólo beneficiará a Cambiemos, el Frente Renovador y al ex ministro Randazzo. 

Alejandro García. Especial para Cambio 21

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