Cambio 21

Los clubes de barrio de Quilmes repudiaron el nuevo tarifazo y criticaron a Molina


02 de febrero de 2017

Redacción Cambio21

"Los clubes de barrio de Quilmes repudiamos los nuevos aumentos de las tarifas de los servicios públicos anunciados por el gobierno de Mauricio Macri con el silencio cómplice del intendente local, Martiniano Molina", inicia el comunicado de la Unión de Clubes de Quilmes.

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El presidente de la Unión de Clubes de Quilmes, Diego Indicki, emitió un comunicado de repudio al nuevo tarifazo de los servicios públicos anunciado por el gobierno nacional, con duras críticas hacia la gestión municipal y al intendente Martiniano Molina por su "silecio cómplice" ante estas medidas que afectan a las instituciones barriales. 

Comunicado completo

NUEVO TARIFAZO: MARTINIANO SIGUE MIRANDO PARA OTRO LADO

Los clubes de barrio de Quilmes repudiamos los nuevos aumentos de las tarifas de los servicios públicos anunciados por el gobierno de Mauricio Macri con el silencio cómplice del intendente local, Martiniano Molina.

Ante este nuevo ataque a los sectores populares, seguimos exigiendo que se cumpla con la reglamentación de la ley que protege nuestros derechos: la Ley 27.098: Régimen de Promoción de los Clubes de Barrio y de Pueblo, sancionada por unanimidad el 17 de diciembre de 2014 y promulgada de hecho el 20 de enero de 2015.

En Quilmes, vemos con preocupación cómo se reproducen las políticas nacionales y provinciales de Cambiemos que benefician a los grandes grupos económicos y los sectores concentrados de poder en detrimento de aquellos que más lo necesitan. Un ejemplo claro es la falta de una política deportiva, que sea una herramienta de inclusión y contención social para miles de quilmeños.

En deportes, el cambio sí llegó a Quilmes. Había una Liga de Futbol organizada, con árbitros idóneos y capaces, con viandas dignas, con material deportivo y trofeos para todos los participantes. Los profesores eran capacitados, y no despedidos. En los Juegos Bonaerenses, se descendió al 5to puesto tras dos campeonatos ganados de modo consecutivo y por primera vez en la historia. El microestadio Néstor Kirchner, con capacidad para 6 mil personas, estaba a punto para ser inaugurado; hoy está abandonado y sin el nombre, por supuesto, ya que parece que ese era la raíz de todos los problemas. En la Ribera, había deportes, recreación y música durante los tres meses de verano; hoy mientras el funcionario a cargo del deporte local descansa un mes en EE.UU, se celebra haber puesto dos redes que no cuestan más de 500 pesos cada una. En las escuelas de verano, los chicos iban a la pileta en los mismos clubes a los que en 2016 les prometieron subsidios que nunca llegaron.

Después de más de un año de gestión, es evidente que la desorganización, la falta de obras e inversión, el despido de profesores, el desmanejo administrativo y la falta de cumplimiento de las ordenanzas votadas por el HCD para ayudar al sostenimiento de los clubes de barrio no son producto de los errores de un funcionario de turno sino una decisión política de Cambiemos a nivel nacional y provincial que el intendente Molina cumple al pie de la letra.

Sabemos que gobernar es más difícil que cocinar, pero eso no justifica que se mire para otro lado cuando hay miles de chicos que esperan una respuesta.

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